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Cataluña

Cataluña, situada en el noreste de la Península Ibérica, está constituida por cuatro provincias: Gerona, Barcelona y Tarragona, bañadas por el Mediterráneo, y Lérida, tierra adentro. Es una de las comunidades históricas que goza de más autonomía.

Barcelona es la capital de Cataluña, de su cultura, su industria y economía, además de contar con una tercera parte de sus habitantes. Es también la cuna del modernismo, movimiento cultural y artístico del siglo XIX favorecido por la burguesía catalana, la cual pretendió hacer de Barcelona una gran ciudad y el centro cultural de España.

Cataluña está unificada hoy y ayer por una lengua -el catalán- y por una cultura perfectamente diferenciadas y consolidadas, Cataluña entera se volcó hacia la recuperación de sus derechos políticos, lingüísticos y culturales que permanecen en el espíritu del pueblo catalán.
El catalán que, como el castellano y el gallego, procede del latín vulgar, es junto con el castellano lengua oficial de Cataluña. Esta lengua fue usada durante la Edad Media por todos los navegantes del Mediterráneo.

Los romanos fueron sin duda los que marcaron el futuro de los pueblos que habitaban estas tierras. La herencia de los romanos fue su derecho, su lengua, la arquitectura y la técnica.

El triunfo del catalanismo como fuerza política en las elecciones de 1901 constituyó el primer logro de las aspiraciones autonomistas de la región durante algo más del primer tercio de siglo. Esta ideología catalanista formaba parte de su historia y tiene base social en la burguesía, ya que Cataluña era la única región española que a finales del siglo XIX había conseguido un desarrollo industrial.

En 1931 con la proclamación de la II República, Cataluña formó un gobierno autóctono –la Generalitat- que fue inmediatamente reconocido por el gobierno central. Se elaboró un estatuto de autonomía que fue aprobado en 1932 y tuvo vigencia hasta 1938, cuando el ejército del General Franco entró en Cataluña. Se declararon entonces abolidas las leyes fundamentales catalanas y se reprimieron las actividades políticas, la lengua y cualquier manifestación representativa de Cataluña.

Después de la muerte de Franco, Cataluña se incorporó rápidamente a la política autonomista del nuevo régimen democrático y se restableció provisionalmente la Generalitat, hasta que el 25 de octubre de 1979 el pueblo catalán refrendó un nuevo estatuto autonómico que dio lugar a la formación definitiva del gobierno de la Generalitat y al traspaso de las competencias del gobierno central al catalán.

Entre las principales fuentes de riqueza de Cataluña hay que destacar la industria, la agricultura, el turismo y los servicios. La diversidad del campo catalán origina una gran variedad de cultivos, que abarca desde los más tradicionales del mediterráneo -vid y olivo- hasta los más solicitados actualmente: verduras, frutas y cereales. Existe un gran contraste entre las grandes fábricas de chimeneas humeantes y la frescura de la huerta, a pocos metros de distancia. La producción de frutas se concentra especialmente en la provincia de Lérida que, además de abastecer a Cataluña y a gran parte de España, exporta a otros países de la Comunidad Europea. El cultivo de la vid está extendido prácticamente por toda Cataluña. Los vinos del Ampurdán, en plena Costa Brava (Gerona), y los del Penedés (Tarragona) son los más famosos y cotizados, especialmente los vinos espumosos, elaborados al estilo del champagne y conocidos como cavas.

El olivo, otro cultivo tradicional, hace posible que Cataluña pueda autoabastecerse al 50% con su propio aceite.

El 25% de la producción industrial española se concentra en Cataluña; pionera del desarrollo industrial español desde mediados del siglo XVIII, mientras que hubo que esperar hasta bien entrado el siglo XIX para que se industrializaran otras regiones españolas, concretamente el País Vasco y Asturias. La industrialización como tal nació en Barcelona y se centró sobre todo en la industria textil.

Debido al carácter emprendedor de sus habitantes, su buena economía gracias a su agricultura, su privilegiada situación en el Mediterráneo y el comercio de las colonias españolas, el desarrollo industrial se hizo posible en Cataluña. La diversificación de la industria se produjo en los 60 y actualmente la industria textil ocupa el cuarto lugar detrás de las industrias metalúrgicas, de construcción y químicas. Barcelona es la zona de mayor concentración industrial.
Además de la industria el sector los servicios es fundamental e importante para la economía catalana. Barcelona y las demás capitales de provincias son centros administrativos y de servicios, mientras que el turismo se extiende por todo el litoral.

La gastronomía catalana, cuyo origen se remonta a la época de los romanos, es una cocina compleja, rica y variada, con influencias mediterráneas (Francia, Italia, Grecia...), provenzal, árabe y judía.

La gastronomía catalana ha sabido conjugar, como ninguna, la tradición y la modernidad contando con una gastronomía rica y compleja. Con un gran patrimonio histórico, cultural y gastronómico, no es extraño que la cocina catalana combine, sabiamente, productos del mar, la montaña y la huerta. La mezcla de ingredientes es también muy importante, ya que casi todos los platos se prepararan con aceite de oliva, ajo, cebolla y una gran variedad de productos naturales, como las verduras y las hortalizas, el pescado y el marisco fresco, el bacalao, las legumbres, el cerdo y la repostería más variada.

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Tehtävä:
 
1. Cataluña: Kuunteluharjoitus

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